Apuntes que surgen del curso

Me pareció muy productiva la clase de hoy, no sólo porque se emocionan mucho, pero porque entendieron cuan serio es el tema y sus efectos simbólicos y materiales. Llamarse a las personas cosas denigrantes puede terminar en violencia física, y ciertamente violencia psíquica. Yo les incluyo aqui el link (hay que copiar y pegar en el buscador) de la entrevista que me hicieron el otro dia en Todelar. ¿Por qué? por el comentario de FEA. En cortas palabras el entrevistador (quien nunca me ha visto, lo hace se “asumir” )me llama fea, porque solo las feas se preocupan por ser inteligentes (por ser feas), etc.etc. y todas sus demás implicaciones. Lo interesante es que la carga de defenderse de lo feo me la ponía a mí. Ahora, digamos, como muchos dijeron en clase hoy, que en mi cabeza no me considero fea, entonces, no me afecta, pero aunque no me afectara, el decir “no soy fea” vuelve al sistema de criterio discriminatorio del entrevistador, que es decir, NO soy FEA, pero sí hay otras que sí son, y ellas sí pues, son blancos de discriminación, pero yo no, entonces no me importa. Obvio que no es el punto, el punto es que el mero tener un criterio de fea para mujeres, no es solo ofensivo a nivel psíquico, digamos que se sienten mal las supuestas feas, pero en el nivel material los hacen ser receptores de agresión y tener más dificultad en conseguir trabajos, buenas notas, etc. Todo un espectro de privilegios que la gente regala a los que conforman al concepto dominante de “bonita, linda o sexy”. Volviendo entonces a lo de la victima de la palabra gordita, ella, aun con toda su autoestima si tiene, todavía va a ser discriminada a nivel material. Yo no estoy de acuerdo con poner la carga de “superarlo” a la víctima. Y cuando lo convertimos a lo material, no creo que estén tampoco de acuerdo con la discriminacion material y violenta contra una personas por supuesta gordita, fea, o lo que sea.
el link de la entrevista, corta y pega en su buscador

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Comentarios en: "Desde el exterior hacia el interior" (2)

  1. Comentario anónimo de una estudiante:
    mi ejemplo es perfecto para la clase de hoy… yo nunca he sido gorda, pero antes de que mis papas se separan [a los 10 años] siempre me decían gorda de “cariño”… desde chiquita… y siempre me he sentido gorda, como desde los 4 años.. solamente ya estando más grande me he dado cuenta de que eso me ha afectado mucho, soy consciente de que no estoy gorda, pero inclusive hoy en día a veces [menos que antes] sufro comprando ropa porque me siento “gorda”… pero estoy en el proceso de cambiar esa percepción, es claro que ya casi no me afecta porque soy consciente de que es como un “trauma”, pero por muchos años si me fastidio la vida. entonces eso de que si uno no es gordo no le afecta también puede debatirse, a mi me afectó mucho y mi mamá tuvo muchos problemas con mi ropa porque literalmente no quería ponerme nada que mostrara mi “gordura”.. a la gente le parece chistoso porque no me ven gorda.. por eso no dije nada y prefiero decirlo en privado, pero si que afecta llamar a alguien así.

  2. Laura E. Losada dijo:

    En cierto modo suena absurdo descargar la culpa a quien es ofendido. Y el sistema debería cambiar, para que quienes ofenden tomen resposabilidad por lo que hacen y lo más importante se concienticen del daño que pueden estan haciendo al ofender o agreder a una persona, sea niño o adulto. Pero siendo realistas y viviendo en el país en el que vivimos, al hablar de robos (en el caso en el que uno esta “dando papaya”) hay que ser preventivos y seguir las recomendaciones que nos dan todo el tiempo. No es decir que a quien le hicienron el paseo millonario es culpable, ni a la que violaron es tampoco culpable. Pero si dadas las circunstancias cada uno debe restringir su libertad para no ser atacado. Suena muy triste, lo sé, pero es una realidad contidiana que yo he tenido que aprender después de 2 robos en menos de 6 meses de estar viviendo en esta “gran ciudad.”
    En el primer caso, estaba en el carro con mi mamá y mi novio cruzando el puente de la 100 (supuestamente una zona “bien” de la ciudad) y rompieron uno de los vidrios de la camioneta y le robaron la cartera a mi mamá. Claramente no fue culpa de nosotras por estar ahí, pero si hubieramos seguido las recomendaciones de no dejar visible nada de valor tal vez no hubieramos sido las victimas, sino probablemente todo carro que si las hubiera tenido visibles.

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