Apuntes que surgen del curso

Archivo para marzo, 2012

TEMBLORES

Portada Temblores.

Temblores: notas sobre sexo cultura y sociedad.
Ediciones B. Bogotá, Marzo 2012
Chloe Rutter-Jensen

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Cra 15 # 52A-33

8am-5om

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bell hooks nos recuerda

The first act of violence that patriarchy demands of males is not violence toward women. Instead patriarchy demands of all males that they engage in acts of psychic self-mutilation, that they kill off the emotional parts of themselves. If an individual is not successful in emotionally crippling himself, he can count on patriarchal men to enact rituals of power that will assault his self-esteem.

Gracias Juliana!

LA LUCHA CONTINUA, Y LA GRAMATICA NO ES INOCENTE

Mercedes Bengoechea
El Pais

El pasado domingo la mayoría de los medios reproducían un informe firmado por 23 académicos y 3 académicas de número de la RAE, “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”. Lo primero que me llamó la atención al leerlo fue un error gramatical en el mismo: se hablaba de mujeres como “miembros femeninos de un comité”. La expresión es errónea sintácticamente puesto que, según el diccionario de la propia Real Academia Española, miembro es un sustantivo común: miembro. 7. com. Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral. (Diccionario de la RAE, 2001).

Para la gramática normativa, los sustantivos comunes referidos a personas se acompañan de artículos y adjetivos que indican el sexo de la persona de referencia. Por tanto, miembro debe concordar con adjetivos masculinos o femeninos dependiendo del sexo de la persona aludida. “Miembros femeninos de un comité”, según los propios criterios de la RAE serían individuos del sexo masculino que… ¿visten de rosa, son cariñosos con sus hijas?… individuos que poseen alguna cualidad que lleva a calificarlos de “femeninos”, pero ciertamente no mujeres. Siguiendo la norma académica, ellas serían en todo caso “miembros femeninas de un comité”. Como podrían ser también, por recurrir a otro sustantivo común, “unas testigos estupendas” (pero no ‘estupendos’). Todo ello, aplicando a rajatabla la norma académica.

Desconozco si la RAE castigará de rodillas contra la pared al Sr. Bosque, autor del informe, por cometer errores de concordancia gramatical. Pese a que multitud de estudiantes y escolares han probado en sus carnes el castigo ante el error ortográfico o gramatical, espero que no sea así con el Sr. Bosque, quien ha expresado con su acostumbrado tono ponderado y elegante un sentimiento que algún otro académico prefiere manifestar aderezado con profusión de insultos y exabruptos. Las formas corteses excusan los errores y merecen el perdón y el elogio.

Para poder explicarnos el error del Sr Bosque deberíamos ser capaces de expandir nuestra concepción de la lengua y dejar de identificar lengua y norma. El Sr. Bosque aplicó la norma vigente en 1992, cuando el DRAE clasificaba el sustantivo miembro como uno masculino: miembro. 3. masc. Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral. (Diccionario de la RAE, 1992)

¿Qué había ocurrido entre 1992 y 2001 que llevó a la RAE a cambiar la clasificación del sustantivo? Que muchas mujeres pertenecientes a consejos de administración, a tribunales o a organizaciones políticas empezaron a poblar los discursos mediáticos. Y los medios, sin hacer caso de la normativa académica, redactaban “ha sido detenida la miembro de ETA” o “Fulanita ha pasado a ser la miembro número tres del Consejo”. Ante la avalancha de casos en los que el sustantivo miembro se escribía con artículo femenino, la RAE decidió clasificarlo en la edición 22ª de su diccionario como sustantivo común, y no como sustantivo únicamente masculino.

Esta anécdota ilustra a la perfección la rica y compleja vida de la Norma… y de las lenguas. Estas laten sometidas a fuerzas contrapuestas, centrípetas y centrífugas, que “tiran” de la lengua en un sentido o en otro. En toda sociedad se producen simultáneamente tendencias de cambio y tendencias inmovilistas que prefieren frenar la andadura de una lengua que no puede sino caminar junto a la sociedad que la habla. Todas las tendencias son perfectamente legítimas. En el caso que nos ocupa, las guías “tiran” hacia una mayor feminización del español, mientras la RAE intenta frenar esa transformación. Mientras, la sociedad utiliza la lengua en una u otra dirección. Como en el caso de miembro, finalmente la RAE tendrá que reconocer los cambios, si llegan.

Curiosamente el informe de la RAE está lejos de reconocer que una de las características de las lenguas es su permanente estado de evolución. Quizá porque la mayoría de sus miembros no son lingüistas. El informe olvida de que la lenguas se trasforman junto a las sociedades que las hablan. Por eso no hablamos latín. Si una parte de la ciudadanía no se siente a gusto con un determinado uso verbal, por muy extendido que esté, es natural que busque otras formas de decir entre las que la lengua nos ofrece. Si yo compruebo que, al afirmar “este curso tengo unos excelentes alumnos rusos en clase”, la gente piensa que sólo tengo chicos, acabaré diciendo “este curso tengo un excelente alumnado ruso” o “este curso tengo un grupo excelente de alumnas y alumnos rusos”. ¿He conculcado con ello alguna norma?

Para la RAE, lo he hecho. A partir de 2001, en diversos comunicados y notas que culminan con el informe del pasado 1 de marzo, la Academia ha insistido en la validez del masculino para representar a ambos sexos, contra-argumentando la falacia (falacia en su opinión) de que las mujeres no estén incluidas en él, y ha considerado un error el uso de la doble forma (niñas y niños). Desde 2005, se remiten a su Diccionario Panhispánico de Dudas, donde bajo la entrada género se afirma que el masculino abarca a ambos sexos. Ahí se ofrece una entrada tomada (¡atención!) del propio corpus de las Academias de Español como ejemplo de utilización errónea («Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras») para concluir que el masculino “pudo y debió ser usado”. Además de las dobles formas, para el Panhispánico son inadmisibles los dobles determinantes (las y los ciudadanos) y la arroba. La insistencia en la necesidad de evitar las dobles formas o la arroba, las arrebatadas defensas del masculino de algunos de sus miembros y las diversas explicaciones, argumentos y apologías a favor del masculino o del término hombre para representar a ambos sexos demuestran, en primer lugar, lo relativamente extendido de su uso y, en segundo lugar, la enconada resistencia de las Academias a su utilización. Pese a que, como luego expondré, el propio Diccionario de la RAE recurre a la doble forma y que esta ha estado en la lengua desde tiempos inmemoriales, nunca antes había sido prohibida expresamente. Se trata de un acontecimiento nuevo y muy significativo.

El informe de la RAE muestra su disconformidad con las guías que tratan de “conculcar aspectos gramáticales o léxicos” que “contravienen las normas de la RAE” a las que acabo de referirme. Máxime cuando “es cierto… que las mujeres no se sienten excluidas” de frases en masculino genérico. Mas lo que demuestran las “numerosas” guías es precisamente que muchas mujeres (quizá justamente aquéllas a las que quienes suscriben el comunicado parecen ignorar) han creído percibir que el español se usa y se ha usado durante siglos, entre otras cosas, para construir lo que ahora denominamos “género”, es decir, las relaciones entre los sexos. Dicho de otra manera: que mediante la utilización de ciertas estrategias y de ciertas formas lingüísticas, se han venido creando y re-creando las relaciones sociales entre los sexos durante el patriarcado. Una sociedad que no concedía derechos a sus mujeres, que ignoraba sus ansias de realización plena y las encaminaba a dos únicos papeles, esa sociedad –digo–, en consonancia cabal, ha convertido en hegemónico un uso de la lengua donde las mujeres están invisibles o estigmatizadas. Mujeres a quienes no conoce la RAE “tiran” de la lengua para poder sentirse incluidas, nombradas y visibles. Y usos del español que llevan siglos vigentes, por ejemplo, la llamada doble forma, irrumpen de nuevo como uso mayoritario, en lugar de minoritario. Se utilizaba en El Cantar del Mío Cid, en el Libro de Buen Amor, en el romancero… para convertirse en un uso minoritario posteriormente. Lo curioso es que la propia RAE comete la ligereza de utilizarla en entradas como collazo, concuñado, sobrino, hábito… Cuando las mujeres reaparecen en los discursos y en la lengua en el siglo XXI, la doble forma vuelve a utilizarse con frecuencia. Es entonces cuando la RAE la proscribe.

Por eso sorprende la ingenuidad del informe al mostrar su indignación por no haber sido consultada la RAE en la elaboración de las guías y denunciar que “una serie de guías se hayan atrevido a invadir las competencias de la RAE y despreciar abiertamente sus criterios”. La RAE parece olvidar que es una institución humana (financiada en parte por nuestros impuestos), no divina, y puede incluso, aunque a sus miembros les parezca imposible, equivocarse. Esa proliferación de guías de uso no sexista vendría, cuando menos, a demostrar una cosa: que parte de la sociedad ha perdido su fe en la RAE, no la venera como la guardiana de su lengua y de su mente y la ve como una institución anacrónica e ideologizada. No cabe duda de que desde su perspectiva no pueden percibir el hecho incuestionable de que su trayectoria histórica dista mucho de ofrecer confianza a las mujeres. Quizá por eso muchas de ellas no se sientan obligadas a someterse a “su norma” y no pidan permiso para hablar. Deberían preguntarse cómo se ha llegado a ello. Desde aquí invito a consultar en su diccionario la definición de pares de palabras (supuestamente simétricas) como felación-cunnilingus; alcalde-alcaldesa; macho-hembra; vagina-pene; madre-padre… o simplemente la definición de huérfano. Si esas definiciones se mantienen en la próxima edición de 2013 significará que hace años que sus miembros perdieron contacto con la sociedad en la que viven.

El espíritu de esas guías tan criticadas es sugerir cauces de expresión a quienes quieran hacer visibles a las mujeres en sus textos. Las guías sugieren, por ejemplo, que, en lugar de escribir “asociación de sordos”, se puede redactar “asociación de personas sordas”. Entender las razones de delicadeza, exactitud, justicia e inclusión de esa redacción (‘personas sordas’ y no ‘sordos’) es quizá más fácil que justificar la razón por la que la RAE, deprisa y corriendo, y sin ninguna pedagogía explicativa, aprueba una nueva ortografía justo antes de las compras de Navidad. Pero pobre de quien no la siga en los próximos exámenes de lengua española. Espero que su castigo no sea mayor que el que reciba el Sr. Bosque por conculcar, temerario, la sacrosanta norma vigente.

Mercedes Bengoechea es lingüista. Ha sido decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá.

Procura

Procura es una campaña de educación y veeduría ciudadana sobre el proceso de selección del nuevo Procurador o Procuradora General de la Nación. Es una campaña abierta a todos los movimientos y grupos sociales, ciudadanos y ciudadanas de Colombia, interesados en el proceso de postulación de candidatos a la dirección de la Procuraduría General. La coordinadora de esta campaña es Isabelita Mercado y está disponible para sus preguntas en : i.mercado@womenslinkworldwide.org.

Pueden firmar la carta dirigida al presidente de la república, las(os) Consejeras(os) de Estado y los (as) magistrados(as) de la Corte Suprema de Justicia en el link: http://www.petitions24.com/procura_colombia. Para informarse sobre la campaña pueden entrar a http://procuracolombia.com/ ahí también encuentran el enlace para firmar y mas opciones para ayudar en la campaña como subir su foto con un cartel que tenga el lema Procura y escriben lo que quieren que tenga y/o respete el nuevo o la nueva procurador (a) general de la nación. Si tienen alguna pregunta también me pueden escribir a mi correo da.duarte230gmail.com

comerciales 12

LAURA
GINNA
ANYELIA
LAURA
SHEREZADE

TRABAJO EN CLASE-FORMAS NEGATIVAS DE
VER LA MENSTRUACIÓN

Consigna: Explicar la manera negativa de ver a la menstruación (las estrategias visuales de los comerciales) e inventar un comercial nuevo que demuestre a la mujer o la menstruación de manera positiva o neutral.

Tradicionalmente, el sistema patriarcal ha desvalorizado la posición de la mujer en la sociedad, situándola como inferior frente al género culturalmente “más fuerte”, es decir, frente a los hombres. Así mismo, las formas de opresión han cambiado a través de los años, el lenguaje oral, escrito y simbólico apunta, en muchos casos, a este sistema jerarquizado.

Una ejemplo de un lenguaje que muestra a la mujer como inferior, son los comerciales de toallas higiénicas, en los cuales se pueden encontrar rasgos que definen a la mujer como débil e insegura. En los comerciales vistos en clase, se hace referencia a las mujeres que se encuentran menstruando como nerviosas y débiles, y los adjetivos que se repiten una y otra vez apuntan hacia la inseguridad, la desconfianza y la capacidad odorífica que produce la menstruación. Es decir, se apunta hacia un estereotipo de mujer débil, que necesita protección. Por otro lado, estos comerciales se refieren a la menstruación como algo indeseado que tienen las mujeres y que además de hacerlas más débiles, es un fenómeno que da “asco”. En todos los comerciales que vimos, la forma en que demuestran que las toallas higiénicas son efectivas es vertiéndoles un líquido azul. ¿por qué no se prueban con colorantes rojos? ¿es muy desagradable el color rojo o genera repugnancia y rechazo el hecho de que las mujeres menstrúen?. Algunos aseguran que estos comerciales se hacen con líquidos azules, y no rojos, para transmitir la idea o sensación de “limpieza”, es decir, que el color rojo es visto como desaseo.

Finalmente, otros aspectos que nos llamó la atención, en los comerciales vistos, fue por un lado, encontrar que se intenta hacer los productos más atractivos con “diseños femeninos” y colores así mismo “femeninos”, es decir, se dice que la mujer sólo por serlo, gusta de las flores, el rosado, y delicadas fragancias. Y por otro lado, encontrar a las mujeres vestidas como un objeto sexual. Ropa muy ajustada, tacones, maquillaje, pantalones descaderados, comisas cortas… mucha piel, para un comercial que está vendiendo un producto de aseo, y dirijo a mujeres. Sería interesante analizar ese aspecto

Guión:

En los comerciales de toallas higiénicas normalmente se muestra a una joven en un rango de 18 a 25 años expresando su incomodidad e inseguridad ante la menstruación y las toallas que se desacomodan o no son los suficientemente absorbentes. Por lo tanto nuestra propuesta es mostrar la situación de 3 mujeres diferentes, una adolecente de 17 años una joven de 26 y una mujer de 40, las cuales todas están en su ciclo menstrual y se encuentran cada una realizando sus actividades cotidianas y cada una de ellas expresa que la menstruación no tiene que ser un impedimento para ninguna de sus actividades ni una razón para sentirse incomodas independientemente de las actividades que una mujer pueda realizar.

Laura: 17 años
Carolina: 26 años
Sandra: 40 años

El comercial iniciaría mostrando a cada una de las mujeres realizando sus acciones cotidianas, Laura en un ambiente de Colegio, Carolina en la universidad y Sandra en el trabajo. Todas tienen la menstruación pero para ninguna es un impedimento y realizan sus actividades como cualquier otro día.

A continuación Sandra mostraría la forma de la toalla y la eficaz absorción que tiene la toalla. Sin embargo, el líquido a derramar sería de color rojo no azul como en la mayoría de los comerciales, con el fin de tratar de erradicar la aversión que tiene la sociedad hacia la sangre.

Finalmente aparecerían las tres mujeres expresando la comodidad y tranquilidad que les brinda las toallas higiénicas always a sus periodos menstruales y que no su situación no debe ser un impedimento en su rutina diaria.

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1. “Lo negativo” de la menstruación
Procuramos analizar “lo negativo” de la regla según las propagandas que vimos en clase de toallas que vimos la clase pasada.
La menstruación, a pesar de ser algo regular que todas las mujeres viven, siempre tienen connotaciones negativas. Las propagandas nos convencen de que es algo malo, casi como una enfermedad. Es algo que les debería dar pena y vergüenza a las mujeres, a pesar de que les pasa a todas. Como resultado, las mujeres que están en “esos días” (como si en esos días sucediera algo prohibido o innombrable), deben andar prevenidas y con paranoia a que las vean o las descubran. Tener la regla es casi como tener un secreto muy sucio del que nadie se puede dar cuenta. En otras palabras, que las mujeres se manchen y “delaten” el secreto sería casi como el fin del mundo.
Muchas mujeres utilizan la menstruación como una explicación o justificación “biológica” para estar de mal genio. Como consecuencia, muchos hombres les preguntan a las mujeres si “tienen la regla” o si “está regluda” cada vez que andan bravas o estresadas. Que ambos géneros utilicemos tales expresiones demuestra que la conexión entre menstruación y mal genio es algo que consideramos obvio o inevitable.
La menstruación es mostrada como una incomodidad para la que debemos adquirir productos (toallas y tampones, pero también pastillas). Que se muestra a la menstruación como una lluvia y a las toallas como una sombrilla demuestra nuestra independencia en productos materiales para poder lidiar con la incomodidad de la menstruación.
Las propagandas, que aparentan estar ayudando a las mujeres a superar un obstáculo o una dificultad, primero deben convencerlas de que la menstruación es algo negativo. Contrastan los horrores de la regla con los productos que están promocionados, utilizando colores fuertes, “femeninos” y alegres. También utilizan música alegre y energética, y muestran mujeres flacas y jóvenes (hasta modelos). Todos estos elementos que consideramos positivos funcionan sólo cuando no tenemos la regla, y es por esto que se debe hacer todo lo posible (comprar productos) para esconderla.
Además, las propagandas parecen enfatizar aspectos muy femeninos, como la rumba, ir de compras, el modelaje, las citas. Las toallas tienen diseños femeninos, importancia de los “ultra delgado”.
2. Una “nueva” propaganda
Intentamos pensar en una propaganda sobre la menstruación que fuera completamente neutral. Esto quiere decir que la regla es considerada algo igualmente “normal” a las demás ocurrencias del día. De esta manera, una mujer con la regla no está ni triste ni brava, pero tampoco está extremadamente feliz. Solo está como si no tuviera la regla.
La mujer, que no es muy delgada ni modelo, se levanta y se arregla para ir al trabajo como cualquier otro día. No viste un vestido blanco y apretado, y trabaja, si acaso en una oficina. Sus actividades no son exclusivamente “femeninas”; a diferencia de los comerciales que analizamos en clase, la mujer no iría al centro comercial a perseguir chicos y tampoco iría a un desfile de modas.
En general, nuestro propósito era igualar los días de la menstruación con los otros días de no menstruación, y así demostrar que no es ni una enfermedad ni una condición especial, y que no debería modificar la vida de las mujeres significativamente.
Durante el transcurso de la propaganda, la mujer no está ni triste, ni brava ni feliz por tener la regla. Está “normal”, o como estaría en días de no menstruación. En medio de su día, la mujer de la propaganda se mancha, y esto no interviene en sus actividades dramáticamente. Sólo entra al baño, se cambia de toalla, y continúa su día, sin preocuparse por conseguir pantalones nuevos.
El punto de la propaganda es mostrar a una señora que no está ni triste ni feliz por tener la regla, está normal. Su día transcurre tal como si no tuviera la regla.
La propaganda no tendría música distintivamente feliz, energética o sentimental. Tampoco promocionaría los productos “femeninos” exageradamente. Una mujer que tiene la menstruación compra los productos si ella quiere, no necesita ser convencida por medio de colores fuertes, diseños o música exaltante.

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Daniel
Natalia
Giorgio

Trabajo en clase Discursos de la menstruación

Los comerciales publicitarios han intentado, en vano, de dar una publicidad a la realidad de las mujeres con respecto a la mentruación. No obstante, se han enfrentado a una especie de estereotipo en donde la menstruación es un defecto de las mujeres. Así, sus comerciales se caracterizan por intentar esconder ese “pecado” dando una amplia gama de posibilidades de toallas higiénicas, unas más largas, otras más anchas. Un factor que domina en los comerciales es el omnipresente temor de las mujeres porque se revele que están en el periodo. En vez de representarlo como algo de natural, se encargan de asentuar la incomodidad de las mujeres con su defecto. También, supuestamente, la menstruación está diseñada para limitar a la mujer, en donde si no posee una toalla higiénica lo suficientemente absorbente, no puede salir de fiesta, ni estar con animales, al igual que quedan al margen de la felicidad que gozan los hombres los cuales no sufren de una limitación cada mes. En suma, los comerciales se concentran en desarrollar, y asentuar, la imperfección de las mujeres al manifestar la inseguridad e incomodidad de las mujeres impuras cuando están en el periodo, el cual se debe, en toda circunstancia, esconder.

Guión de Comercial:
Personajes:
– Natalia: Personaje principal
– Guillermo: Padre de Laura
• Matilde: Madre de Laura
• Andrés: Esposo de Laura
• Alejandra: Hija de Natalia y Andrés.

Escena I:
Son las tres de la tarde, con apariencia de ser un viernes ó sábado, y Matilde está en la puerta de la casa y dice, “Volveré por ahí a las ocho de la tarde, después de verme con mis amigas”. Cierra la puerta, y sale en su carro. Se enfoca rápidamente el cuarto de Natalia, y se da a entender que ella no escucha a su madre despedirse.

Escena II:
Cuando empieza a atardecer, Natalia, de catorce años de edad, se encuentra en su cuarto haciendo sus deberes, cuando se da cuenta que algo sucede en sus partes íntimas. Se asusta por un momento, y recuerda que sus compañeras en el colegio estaban hablando de la menstruación y sus propias experiencias de su primera vez. Sin embargo, en el ámbito escolar, sus compañeras lo hacen ver como si fuera un problema, o que sea asqueroso que le sangre sus partes íntimas. Inmediatamente empieza a buscar a su madre por la casa, pero no es capaz de encontrarla.

Escena III:
En la sala, leyendo un libro, se encuentra Guillermo, cuando ve a su hija preocupada, actuando como si ocultara algo en su cintura, dice, “¿Hija, qué tienes?”.
Natalia le responde, “Papi, creo que tengo un problema. Necesito a mi mamá.”
Guillermo, concertado, empieza la probabilidad de que, por la forma extraña de actuar su hija, le haya llegado el periodo por primera vez, y dice “Tu mamá salió a verse con las amigas, pero qué clase de problema tienes, puedes contarme lo que quieras.”
Natalia, muy apenada, no puede evitar mirarse constantemente su zonas privada, pero no es capaz de decir nada concreto. Guillermo, se da cuenta que a su hija le ha llegado por primera vez la menstruación. Sin embargo, mira el reloj, pero apenas marcan las seis de la tarde, afronta el rol paternal que su hija necesita para que le explique sus cambios y responde, “Ven acércate, eso no es ningún problema. Es el inicio de una etapa hermosa, en la cual disfrutarás los mejores momentos de tu vida. Mi hija, ya toda una mujer, jamás veas ésto como un defecto, cuando es tu más preciado dote de la naturaleza.” Natalia se tranquiliza rápidamente y abraza a su padre sonriéndole.

Escena IV:
Natalia, y su esposo Andrés, están en su casa, con su hija de trece años Alejandra. Cuando Alejandra nota algo extraño en su cuerpo nuevamente, y se asusta al sentir un líquido extraño en su ropa. Estando los tres reunidos, ambos padres se dan cuenta de que sucede algo con Alejandra. Alejandra, extrañada dice, “Mami, tengo un problema”. Al igual que cuando Natalia era pequeña, actua de una forma de incomodidad. Natalia, que ya le había contado su experiencia a Andrés y estaban conscientes que la fecha no se iba a prolongar mucho, mira a Andrés y le da una mirada de aprobación a lo que ambos están pensando, que es que a su hija le ha llegado por primera vez el periodo. Andrés, sonríe enormemente, y abraza a su hija y empieza a hablarle. Natalia, mira orgullosa a su esposo y a su hija, hablando de lo que antes se pensaba que era un tema exclusivo en la privacidad femenina de la casa y recuerda la voz de su padre.

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